Charles Pfizer & Company abre como un negocio de química fina.
En 1849, los primos Charles Pfizer y Charles Erhart emigraron de Ludwigsburg, Alemania. Aunque venían de familias acomodadas, los primos anhelaban la aventura y vieron en Estados Unidos una tierra de oportunidad.
En Alemania, Charles Pfizer había aprendido química como aprendiz de boticario, mientras que Errar se convirtió en confitero - un oficio que aprendió de su tío, Carl Frederick Pfizer. - En América, los primos unieron sus habilidades y en 1849 fundaron una firma química, Charles Pfizer & Company. La Compañía comenzó sus operaciones en la comunidad de Williamsburg en Brooklyn, Nueva York.
Desde el inicio, la Compañía buscó explorar nuevos cursos. Los primos vieron una oportunidad en la manufactura de químicos de especialidad que no se producían en ningún otro sitio de América, ganando así una ventaja competitiva sobre las costosas importaciones.
El primer avance de los primos fue un tratamiento médico, un presagio de cosas por venir. Decidieron hacer una santonina un tratamiento para lombrices (parásitos), que era efectivo, pero intensamente amargo, más agradable mezclándolo con saborizante de almendras y melaza y dándole forma de cono de dulce. El producto fue un éxito inmediato. En menos de diez años, la Compañía manufacturaba ya más de una docena de otros químicos y preparaciones médicas.
Charles Pfizer y Charles Errar fueron empresarios con espíritus emprendedores y con disposición para tomar riesgos para ver sus sueños realizados. Estuvieron al frente de una nueva industria en un nuevo país. Los avances de la industrialización, transporte, sistemas, tecnología y medicina abrieron un mundo de oportunidad. Pfizer y Errar no se sentaron y dejaron al mundo cambiar sin ellos. Aprovecharon el momento.
En el año 1880 utilizando concentrados importados de lima y limón, Pfizer comenzó la fabricación del ácido cítrico.
Pfizer creció y se diversificó a través de la última mitad del siglo XlX, ganando una reputación por sus productos de alta calidad, proezas técnicas, confiabilidad y enfoque en el cliente. Pero la Compañía era vulnerable a incrementos en precios y a escasez de abastecimiento porque dependía de importaciones. Cuando el abasto de materia prima necesario para hacer ácido cítrico, el producto más importante de Pfizer, se terminó durante la Primera Guerra Mundial, la Compañía tuvo dos opciones: cerrar o encontrar otra forma de hacer el trabajo.
Por décadas, el ácido cítrico fue el producto más popular de Pfizer. El ácido cítrico, originalmente procesado del jugo de limones, limas y naranjas agrias, se usó principalmente para propósitos médicos, así como para alimentos, bebidas no alcohólicas, líquidos limpiadores y procesos industriales. Hasta 1880, la mayoría de las materias primas se importaban de Italia, pero la inestabilidad política y el clima impredecible llevaron a extremas fluctuaciones de precios y a un abasto poco confiable. Cuando estalló la primera Guerra Mundial en 1914, las importaciones italianas cesaron completamente y Pfizer buscó otras fuentes de abastecimiento
Impulsados por la expansión de Estados Unidos hacia el oeste, Pfizer abre nuevas oficinas y un almacén en Chicago.
La Compañía incursionó, exitosamente, en la producción masiva del ácido cítrico a través de la fermentación.
Comenzó una nueva era en 1917, cuando el Dr. James Curie se unió a Pfizer. Como un químico en alimentos del gobierno, Curie había estado estudiando la fermentación en la elaboración de queso y descubrió que uno de los subproductos era el ácido cítrico. Otros científicos habían observado esto décadas antes, pero no se dieron cuenta de su potencial. Curie comenzó una serie de experimentos de fermentación usando azúcar y moho de pan y fue capaz de producir pequeñas cantidades de ácido cítrico crudo. Pero manufacturar grandes cantidades de la sustancia completamente otro asunto. Curie llegó a Pfizer para alcanzar este desafío.
En Pfizer, Curie y un asistente, Jasper Kane, trabajaron en extremo secreto. Con el tiempo, la producción de este producto comenzó a superar la extracción convencional de productos cítricos y para 1929, Pfizer ya no necesitaba ningún producto cítrico importado. Kane participó en el desarrollo de un nuevo método de fermentación en tanque profundo usando melaza en vez de azúcar refinada como materia prima. Nadie sabía aún las implicaciones, pero fue este proceso el que finalmente reveló el secreto para la producción a gran escala de penicilina.
Durante más de tres millones de años, la raza humana luchó una batalla sin parar contra los microbios o, como la mayoría de la gente los conoce, los gérmenes y durante milenios, los microbios ganaron. Olas de plagas, tifus, influenza y otras enfermedades infecciosas dejaron muerte y sufrimiento a su paso. Finalmente en 1928, el descubrimiento de la penicilina por el Dr. Alexander Fleming indicó el inicio de la medicina moderna y ofreció una esperanza real en la batalla contra las infecciones. Pero la penicilina no se podía manufacturar en cantidades lo suficientemente grandes para ayudar a la gente, hasta que Pfizer introdujo su producción en masa, justo a tiempo para salvar las vidas de incontables hombres en servicio en la Segunda Guerra Mundial.
En 1928, cuando el bacteriólogo Alexander Fleming descubrió las propiedades de eliminación de gérmenes del “jugo de moho” secretado por penicillium, supo que podía tener un profundo valor médico, pero Fleming no podía producir suficiente penicilina para hacerla útil en la práctica y su descubrimiento fue descartado como una mera curiosidad de laboratorio. Una década después, un equipo de científicos en La Universidad de Oxford redescubrieron el trabajo de Fleming. Armados con una evidencia creciente del sobresaliente poder de la penicilina, pero incapaces de involucrar a compañías británicas debido a la participación de ese país en la Segunda Guerra Mundial, los científicos de Oxford buscaron ayuda en Norteamérica.
Pfizer responde al llamado del Gobierno de Estados Unidos, para acelerar la fabricación de penicilina.
En 1941 John Davenport y Gordon Cragwall de Pfizer fueron a un simposio en el cual investigadores de la Universidad de Columbia, fortaleciendo el trabajo de los científicos británicos, presentaron datos claros de que la penicilina podía tratar efectivamente las infecciones. Inspirados por las posibilidades, los dos hombres ofrecieron su ayuda a Pfizer. En ese mismo año, Pfizer se encontraba entre las compañías que estaban respondiendo a una orden gubernamental para unirse a una carrera de grandes premios para ver qué compañía podía desarrollar una forma para producir masivamente el primer “medicamento maravilla del mundo”.
Comenzó con experimentos de fermentación conducidos con el equipo en la Universidad de Columbia, Pfizer tomaría enormes riesgos durante los siguientes tres años en consagrar sus energías a la producción de penicilina. La sustancia era altamente inestable y las producciones iniciales fueron desalentadoramente bajas. Pero Pfizer se propuso triunfar en la búsqueda de producir masivamente este nuevo medicamento salvavidas.
En el verano de 1942, el científico de Pfizer Jasper Kane, sugirió un enfoque radicalmente diferente, proponiendo que la compañía intentara producir penicilina usando los mismos métodos de fermentación en tanque profundo, perfeccionados con ácido cítrico. Esto era tremendamente riesgoso porque requería que Pfizer redujera la producción de ácido cítrico y otros productos bien establecidos, mientras se enfocaba en el desarrollo de penicilina. Incluso podía poner las instalaciones de fermentación existentes de la Compañía en peligro de contaminantes por las esporas notoriamente móviles de penicillium.
En un pequeño cuarto de la planta de Brooklyn, los directores administrativos de Pfizer se reunieron para sopesar las opciones y dieron el salto. Votaron para invertir millones de dólares, poniendo sus propios capitales como accionistas de Pfizer en juego para comprar el equipo y las instalaciones necesarias para la fermentación en tanque profundo. Pfizer compró una planta de hielo vacante cercana y los empleados trabajaron tiempo completo para convertir y perfeccionar el complejo proceso de producción. La planta estuvo lista y funcionando en sólo cuatro meses y pronto, Pfizer producía cinco veces más penicilina de lo originalmente planeado.
Contra el tiempo, Pfizer encontró "tierra de recompensa", una sustancia que probó ser efectiva contra una amplia gama de bacterias mortales. Se convirtió en el primer producto en descubrirse y desarrollarse exclusivamente por científicos de Pfizer. Una semana antes de que se emitiera la patente, el Director General Ejecutivo de Pfizer John Smith murió. Pero desde su lecho de muerte, dio su consejo a su sucesor, John McKeen: "Si sale cualquier cosa de este programa antibiótico de filtración de tierra, no cometas el error que cometimos con la penicilina en dárselo a otras compañías. Vendámoslo nosotros mismos. Entra al negocio farmacéutico".
La administración de Pfizer cumplió y acordó "ponerlo en la línea". Honraron los deseos de Smith. Cuando se aprobó esta nueva susutancia por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EUA (la FDA) el 15 de marzo de 1950, ocho vendedores farmacéuticos de Pfizer especialmente entrenados estaban esperando la noticia en teléfonos públicos a través de la nación. Se dispersaron para surtir a mayoristas y para instruir a los médicos sobre primer producto farmacéutico propiedad de Pfizer - y fueron la vanguardia de una organización de ventas y comercialización que llegaría a reconocerse como la mejor en la industria. Nació una nueva y formidable compañía farmacéutica.
Desde el descubrimiento de la producción de penicilina de Pfizer hace más de 50 años, la Compañía ha jugado un papel de liderazgo en el descubrimiento, desarrollo y comercialización de medicamentos antiinfecciosos. En diciembre de 1997, la Compañía recibió la aprobación de la Administración de Alimentos y medicamentos de los EUA (la FDA) para una tradición de orgullo de productos innovadores de Pfizer.
Para este año, las operaciones de Pfizer son establecidas en Cuba, Inglaterra, India, México y Puerto Rico.
Mientras que el legado de John Smith fue el negocio de farmacéuticos, John McKeen y Jack Powers pueden acreditarse como los visionarios que imaginaron el futuro de Pfizer como una empresa global. Iniciando con una red de trabajo de agentes de ventas en unos cuantos países, en los años cincuenta Pfizer comenzó a establecer oficinas, subsidiarias y socios alrededor del mundo. Con su cartera de productos innovadores en expansión. Pfizer pronto se convirtió en una casa de poder internacional. El éxito vino de las mismas cualidades que hoy impulsan a Pfizer, perspicacia de negocios y competitividad, junto con un implacable empuje para proporcionar productos salvavidas a la gente alrededor del mundo.
La compañía muestra su creciente compromiso con la investigación al abrir los laboratorios de investigación medicinal en Groton, Connecticut.
La segunda mitad del siglo XX fue una era de avances sin precedentes en el descubrimiento médico y Pfizer hizo contribuciones importantes a través del desarrollo de medicamentos vanguardistas. Alentado por los ingresos generados por la comercialización innovadora y los equipos de ventas y guiados por el entonces presidente Edmund T. Pratt, Jr., Pfizer se comprometió en los años setenta a una inversión a largo plazo, en investigación quedaría sus dividendos años después.
En los años sesenta y setenta, Pfizer continuó desarrollando y comercializando nuevos farmacéuticos. Después de los novedosos antibióticos vinieron medicamentos para tratar artritis, diabetes, depresión, enfermedades cardiacas, infecciones micóticas y otros padecimientos. La comercialización y las ventas habían establecido una reputación de creatividad e innovación.
En 1917, la Compañía estableció la División de Investigación Central, Combinando las organizaciones de investigación dispersas de Pfizer. Edmund T. Pratt, Jr., quien se convirtió en Presidente y Director General Ejecutivo en 1972, creía que este mayor compromiso en la investigación farmacéutica recompensaría generosamente e invirtió del 15 al 20% de ventas en investigación, impulsando la productividad para igualar a los líderes de la industria.
Finalmente la inversión en investigación de Pfizer trajo sus dividendos. En 1970 en Sándwich, Inglaterra, comenzó la investigación de otra importante molécula que se introdujo en los Estados Unidos. De manera similar se introdujo en los Estados Unidos en 1992 el antihipertensivo más recetado del mundo.
Este éxito se basó no sólo en una fuerte inversión en dólares, sino también en estrategias de investigación masivas, tales como el cambio de énfasis de la investigación de fermentación a químicos orgánicos sintéticos como fuentes potenciales de nuevos medicamentos. Además, el uso de equipos interdisciplinarios alentó el intercambio de ideas, haciendo aun más productiva la investigación.
Además de presionar a Pfizer a invertir en investigación, el presidente Pratt dirigió también la batalla por políticas públicas que alentarían a todas las compañías a consagrar recursos para IyD. Hizo grandes esfuerzos personales y de la Compañía en la lucha continua por la protección de la propiedad intelectual.
Reconociendo que la protección de patentes sería crucial, no sólo para el futuro de Pfizer, sino para alentar la innovación y el progreso alrededor del mundo, Pratt se convirtió en uno de los primeros pioneros de los derechos de la propiedad intelectual. A través de años de liderazgo personal y después como Presidente para las Negociaciones Comerciales durante las administraciones de Certer y Reagan, Pratt “fue útil en la transformación de la propiedad intelectual de una especialidad de abogados a un asunto de comercio internacional de gran importancia para los gobiernos alrededor del mundo”, de acuerdo al estudio de caso de la Escuela de Comercio de Harvard.
En los años ochenta, los investigadores de Pfizer desarrollaron un proceso automatizado para acelerar la depuración de agentes contra el cáncer. Conocido como tamiz de alta resolución, esta nueva tecnología usa computadoras y sistemas de robótica para graduar rápidamente el desarrollo de estos compuestos contra el objetivo deseado.
Hoy, el sistema de tamiz de alta resolución de Pfizer es capaz de depurar cientos de miles de compuestos químicos para una enfermedad objetivo en una sola semana, mejorando dramáticamente las ventajas de dar con un “golpe” que sea lo suficientemente prometedor para desarrollas un nuevo producto.
La división de Agricultura se convierte en Salud Animal.
En los años noventa, durante el liderazgo del Presidente William C. Steere, Jr., Pfizer se ha convertido en una de las compañías más admiradas del mundo enfocándose en lo que hace mejor descubrir, desarrollar y comercializar farmacéuticos innovadores que ayudan a la gente a disfrutar una vida más larga y saludable, así como productos de salud para mascotas y ganado. A través de disoluciones e inversiones estratégicas, Pfizer entró al siglo XXI más fuerte que nunca y listo para llevar las fronteras de la medicina aún más lejos de lo que las han llevado antes.
William C. Steere Jr., tomó el mando de la Compañía a principios de la década de 1990, convencido de que la clave para logros futuros era el enfoque agudo en la innovación, la calidad distintiva y el empuje de Pfizer a lo largo de su historia. El compromiso total a la innovación médica significaba que la dirección no podría dedicar tiempo a divisiones que no tuvieran en línea con esta estrategia y finalmente se desmembraron 15 negocios, incluyendo la división de ácido cítrico que fue tan importante para los primeros éxitos de la Compañía. Al mismo tiempo, Pfizer hizo mayores inversiones en áreas que complementaban el plan global de la Compañía, incluyendo la compra de los negocios de Salud Animal de SmithKline Beecham en 1995, la adquisición más grande en la historia de Pfizer y una audaz reafirmación del compromiso de la Compañía de ser uno de los proveedores más grandes del mundo de medicamentos innovadores para animales de compañía y ganado, así como también para humanos.
Bajo el mando de Steere, Pfizer brincó las tendencias de la industria que podrían haber distraído su atención. Como se mencionó la revista Business Week en un artículo en 1998, “El liderazgo de Steere en Pfizer Inc. se basa principalmente en evitar la última moda pasajera. Cuando un gran número de gigantes de la industria hicieron convenios de fusión a finales de los años ochenta y principios de los noventa, Steere renunció a hacer convenios... En vez de ello, Steere continuó bombeando miles de millones de dólares para el desarrollo de nuevos medicamentos y expandiendo la fuerza de ventas de Pfizer ¾ inversiones que por años retrasaron los ingresos y fueron motivo de burla de analistas”.
En I y D, Pfizer se enfocó en el descubrimiento y desarrollo de medicamentos que representa avances médicos significativos, prometiendo que los nuevos medicamentos serían los primeros o los mejores en su clase. Esta estrategia produjo medicamentos que rápidamente se han convertido en líderes en su categoría y compromiso a la investigación que una vez se criticó, ha dado recompensas excepcionales.
La fusión de Pfizer y Warner Lambert crea la compañía farmacéutica de mayor y más rápido crecimiento en el mundo.
Desde la primera innovación de Pfizer, hasta los medicamentos de alto desempeño de hoy, a lo largo de sus 150 años Pfizer ha estado impulsado por pioneros, gente que estuvo dispuesta a tomar riesgos para hacer los avances que hicieron historia. Ya sea que fuese cruzando un océano para establecer una nueva compañía, invirtiendo el capital personal en juego en un esfuerzo altamente riesgoso para producir el primer antibiótico del mundo o inyectando recursos en décadas de investigación para lograr avances médicos únicos, el espíritu pionero de Pfizer la ha mantenido en las fronteras de la medicina.
Hoy por hoy, la Compañía gasta cerca de $ 2.5 MMDD anualmente en investigación y desarrollo en un amplio rango de desafiantes campos médicos, incluyendo ansiedad, artritis, asma, cáncer, diabetes, infecciones, migraña, obesidad, osteoporosis, dolor e infarto, entre otras enfermedades y condiciones. Desde los científicos hasta los trabajadores en la línea de producción, desde las Oficinas Centrales de Nueva York hasta las recientemente abiertas oficinas en Israel, Uzbekistán y Vietnam, los empleados de Pfizer, confiados con una herencia única y orgullosa, van a trabajar cada día dedicados a ayudar a las personas y a sus animales de compañía a disfrutar una vida más larga y saludable.
El año 2000 marcó un evento trascendental en la historia del negocio farmacéutico de Pfizer al aprobarse por parte de las Autoridades de la Competencia de los Estados Unidos de Norteamérica la unión de Pfizer con Warner-Lambert, famosa empresa de diversos productos farmacéuticos de venta en mostrador (OTC).
La nueva Compañía tiene la línea de productos más amplia y completa de la industria que cubre todo tipo de enfermedades.
La unión de Pfizer y Warner-Lambert convierte a Pfizer en la compañía farmacéutica número uno del mundo con capacidad de ofrecer productos innovadores en prácticamente todas las áreas terapéuticas.