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Insomnio, alerta importante sobre depresión

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INSOMNIO, ALERTA IMPORTANTE SOBRE DEPRESIÓN

 

  • La Organización Mundial de la Salud, OMS, afirma que “la depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo, y se calcula que afecta a más de 300 millones de personas”.[1]
  • El Doctor César González, psiquiatra especialista en medicina del sueño, manifiesta que “diversos estudios clínicos han mostrado que padecer trastornos de sueño, en especial el insomnio, puede considerarse un factor de riesgo para padecer depresión”.[2]
  • Los trastornos del sueño repercuten en el rendimiento escolar o laboral, aumentan el riesgo cardiovascular e incluso la mortalidad, por eso es necesario consultar al especialista.[2]

 

La depresión es un trastorno mental frecuente que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración, así lo determina la OMS.[3]

Para el psiquiatra somnólogo González, el problema de sueño generalmente es la primera manifestación de un trastorno depresivo y en un 90 por ciento de los pacientes deprimidos se presenta el insomnio. Curiosamente el exceso de sueño denominado hipersomnia está presente en un 10 por ciento de los pacientes que padecen depresión.[2]

La Asociación Ibérica de Patología del Sueño, asegura que, “la relación entre las alteraciones psiquiátricas y los trastornos del sueño está ampliamente documentada y sobre todo destaca la estrecha ligazón entre el insomnio, la depresión y la ansiedad”.[4]

Por otro lado, la Doctora Karem Parejo, neuróloga y directora del laboratorio de sueño de la Fundación Clínica Shaio, indica que, “la gravedad de la depresión se asocia con la gravedad del insomnio y la presencia de un trastorno es un factor de riesgo para desarrollo del otro. Hasta el 80 por ciento de los pacientes con depresión padecen de insomnio”.[5]

A su vez, la especialista de la Fundación Clínica Shaio, manifiesta que, el insomnio es más frecuente 1.5 veces en mujeres que en hombres. Las mujeres, en general, refieren más síntomas y angustia mental en comparación con los hombres en términos de número, intensidad y frecuencia.[5]

Cabe destacar que el insomnio en los niños también se presenta, ya sea por malos hábitos como: acostumbrar a los niños a dormir con un objeto o mediante una acción, o por la falta de límites de los padres o cuidadores a la hora de ir a dormir.[5]

De otra parte, la pubertad se acompaña de una serie de factores que pueden contribuir al desarrollo de insomnio, como disminución del impulso natural de sueño y retraso de los ritmos circadianos, que posteriormente puede conducir a un desajuste con los horarios sociales.[5]

 

¡A DORMIR BIEN!

Son muchas las consecuencias de no dormir bien, así lo indica el Doctor César González, psiquiatra especialista en medicina del sueño, “se ha establecido que un adulto saludable debe dormir entre 6 y 8 horas. Quien no lo haga tiene un problema de sueño y repercute en muchas circunstancias de la vida del individuo. Produce somnolencia diurna, cansancio fácil, propensión a generar accidentes, pobre rendimiento académico o laboral y pobre calidad de vida. Aumenta el riesgo de padecer enfermedades de tipo cardiovascular, del sistema inmune e incluso se ha encontrado que la mortalidad es mayor en personas que no duermen. Cuando la persona no duerme bien debe consultar con un profesional de la salud, que tenga conocimientos sobre la medicina del sueño y que haya recibido una formación en el campo”.[2]

Los especialistas dan una serie de recomendaciones que le sirven a una persona con trastorno de sueño, independiente de su causa y que se denominan en su conjunto higiene del sueño [2],[5]:

  • Usar solo la cama para dormir, evitar ver televisión o leer.

  • Levantarse de ella si ha pasado media hora y no logra dormir. Buscar una actividad poco estimulante que lo lleve a reencontrar el sueño y de esa forma volver a la cama.

  • Establecer horarios para acostarse y levantarse.

  • No mirar la hora cuando despierte y eliminar relojes y celulares de la mesa de noche.

  • Evitar café, té y bebidas oscuras que contengan estimulantes.

  • Hacer ejercicio matutino, máximo hasta el mediodía.

  • Evitar la siesta, de hacerse que sea muy corta.

  • Cenar algo liviano y por lo menos dos horas antes de acostarse.

  • Ducharse con agua tibia o al clima poco antes de acostarse.

  • Utilizar técnicas de relajación y/ o meditación para inducir el sueño.

  • Disminuir o suspender el consumo de cigarrillo y alcohol en las noches.

 

 


[1] Organización Mundial de la Salud, OMS. Depresión. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression

[2] Entrevista Doctor César González, psiquiatra especialista en medicina del sueño.

[3] Organización Mundial de la Salud, OMS. Depresión. Disponible en: https://www.who.int/topics/depression/es/

[4] XIV Reunión Anual de la Asociación Ibérica de Patología del Sueño. Comorbilidad insomnio-depresión, PDF. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-vigilia-sueno-270-pdf-13085199

[5] Entrevista Doctora Karem Parejo, neuróloga y directora del laboratorio de sueño de la Fundación Clínica Shaio.

 

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